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12 marzo 2011

Mourinho ante el Everest madridista 

Mourinho en el banquillo

La fotografía dice bastante. Fijaros en ella. Mourinho está solo, rumiando algo mientras mira, sin mirar a la cámara, desafiante. 'Silencio, no molesten', nos insinúa. Frente a Guardiola, hombre de club, Mourinho es un hombre de empresa. Ese Director que quiere todo Presidente, al que el consejo de administración contrata para cumplir unos objetivos... Correcto, si la institución no fuese el Real Madrid. Mientras el catalán entiende lo que supone dirigir al Barça, lo ha mamado durante muchos años, al portugués, que con su mirada fija en el horizonte no hace otra cosa que comentar que le han contratado para colocar al equipo blanco en el lugar que le corresponde, le falta entender qué es el Real Madrid. Detalles secundarios para él.

Conoce su historia, sí. No su caballerosidad. Eso no se explica, sobre todo si uno viene con una cultura foránea. Con la mentalidad de ejecutivo que comentábamos antes. Hay empresa y objetivos. Como países y culturas. Por eso extrañan ciertos puntos de vista, por ser entrenador del Real Madrid. De vuelta a la mirada, somos capaces de leer su pensamiento, 'soy Special One, en Inglaterra saben como soy, igual en Italia, no entiendo la sorpresa, soy así y me ficharon para esto'.

El Real Madrid está en octavos de su competición, en el partido de vuelta con el marcador a favor, y Mou sabe que no pueden perdonar, de hecho el equipo blanco trayendo un resultado favorable de la ida, siempre ha cerrado a su favor la eliminatoria. Uno intuye que Mourinho lo sabe, amante como es él de los datos y la historia. 'Ahora es mi momento', insinúa en este retrato.

En su cabeza, como en su mirada, sabe que el miércoles pasarán la eliminatoria. 'Llevo nueve años sin perder un partido como anfitrión', delata la estadística. Controla hasta eso, como mueve los hilos del club en la sombra, y en las dudas que genera con sus manifestaciones. 'Soy así, me han contratado para llevar a este equipo al lugar que le corresponde'. No levantará el dedo, si resulta ganador, eso lo reserva para el verdadero reto que la mirada delata: Guardiola y su Barcelona. 'Es es mi Everest, amigo', masculla, 'esa es la razón por la que he venido a entrenar a este club. ¿El Lyon? Un paso más del recorrido'. ¿Fanfarrón? Sí, pero juega sobre seguro. ¿Alguien lo duda?

Texto escrito para Trend It Up!

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22 noviembre 2008

Contrastes entre el Arsenal de los jóvenes y el Real Madrid de la Copa 

[Otra de las pasiones que me mueve a escribir es el deporte. De nuevo mi ego me hace afirmar que me considero una de las personas que más sabe de deportes en general, aunque no ejerza. Así que mato el gusanillo escribiendo de fútbol, no lo que a mí me gustaría ser capaz de escribir, pero sacando a veces algún lance de verónica que merece ser destacado. El texto que viene a continuación, fue preparado en Valladolid, en el intervalo previo a bajar a comer en la concentración del Real Madrid, y bajo el agobio del tiempo que se me echaba encima. No me gustó mucho como quedó, pero al final gana con la relectura y parece que terminó gustando. La cabeza que le juega a uno de vez en cuando una mala pasada... Y que me debe obligar a darle más carrete a artículos propios sobre el deporte, que para eso me he tirado de mala manera a la piscina.]

No voy a remar con el viento a favor. Mi punto de vista sobre este Real Madrid ha sido siempre el mismo, incluso cuando se ganaban partidos y mis “fieles” me lo echaban en cara. Así que no voy a aburrir más con las intrigas de una crisis en la entidad blanca. El martes, en vez de escuchar la radio para ver que sucedía con el partido de Copa frente al Real Unión, decidí desconectar y ponerme delante de la televisión a disfrutar de algo llamado Arsenal y de sus jóvenes talentos. Hoy se que no me equivoqué, y como comenta Planeta Axel, quedé impresionado por el talento de un equipo con alma y dos chavales de 16 años.

En España, por esa ley no escrita de rotar a los jugadores, se suele dar descanso a algunos a los titulares en la Copa, pensando en que estos aprovecharán la oportunidad para ganarse un puesto importante dentro del equipo. Nada más lejos de la realidad, los que juegan saben que su rol es secundario y que poco o nada van a ganar haciendo un buen partido. Wenger ve a la Carling Cup de otra manera: foguear a sus jóvenes talentos. Mientras el Real Madrid era incapaz de eliminar a un equipo de segunda B, las jóvenes estrellas del Arsenal le pasaban por encima a todo un equipo de Premier como el Wigan, respetando el estilo de juego de los supuestos titulares... (continuación en Notas de Fútbol).

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