<$BlogRSDURL$>
Google

27 febrero 2009

Esto no es fútbol: El regreso de Kurt Warner 

La mentalidad de la sociedad americana, y en concreto la del deporte americano, vive de crear leyendas, de llevar a los altares a los deportistas que luchan contra su destino y logran el éxito. Me entero de la historia de Ken O’Brien, quarterback de la NFL en la década de los 80 y principios de los 90, que al inicio de su carrera era interceptado con bastante frecuencia en sus lanzamientos. Para tratar de atajar este problema, a un abogado listo del club se le ocurrio redactar una cláusula en el contrato de O’Brien, penalizándole cada vez que le interceptaran. ¿Qué sucedió después? Que ante tal grado de confianza demostrado por su club, O’Brien reaccionó de la manera que se podía esperar ante semejante incentivo, paró de lanzar el balón, y se dedicó a jugar a base de carreras. Evidentemente, no pasó de ser un nombre más en la lista de profesionales que jugaron en la NFL.

La SuperBowl XLIII es la del regreso del gran Kurt Warner. Sus últimos años de carrera tienen su imagen en lo que le ocurrió a nuestro O’Brien. Aquellos que un día le encumbraron y perdieron la confianza en él. Vuelven las historias que siempre le han acompañado para engrandecer su leyenda: aquel jugador profesional que no encontraba equipo y se tuvo que ganar la vida un año cargando cajas en un Wal-Mart. De nuevo la historia del jugador que en la temporada 1998 entró como tercer quarterback de los Saint Louis Rams y que en la temporada de 1999, con sólo un partido de experiencia, fue pieza clave en la temporada, hasta ser MVP de la liga con unos registros sorprendentes para alguien con tan poco nombre, y conquistar la Superbowl del 2000. El chico de provincias convertido en héroe. El ideal del sueño americano... (continuación en sportyou).

Etiquetas: , , , ,


|

¿Qué son los costes de transacción y la Ley de Coase? 

La aparición de un término como el de los costes de transacción, vigente para el mundo de la economía digital en el que vivimos, se debe al economista y premio Nobel Ronald H. Coase, y a varios de sus famosos artículos (el gérmen se encuentra en ‘La naturaleza de la empresa‘). En concreto, en la terminología de Coase, los costes de transacción vendrían a ser los costos asociados a la utilización y el cálculo del mecanismo de precios de mercado, o dicho de otra forma, los costes en los que las empresas incurren cuando, en vez de usar sus propios recursos internos, salen al mercado para encontrar esos productos y servicios.

¿Por qué existen grupos de personas que trabajan juntas bajo un marco organizacional? ¿Por qué existe el mercado dentro de la firma? ¿Por qué no es rentable hacer que cada trabajador, cada paso del proceso productivo, pase a ser un comprador y un vendedor independiente? ¿Por qué el dibujante no subasta sus servicios al ingeniero? ¿Por qué el ingeniero no vende los diseños al mejor postor?
Hace ya más de sesenta años que el economista Ronald Coase se preguntó por qué existen las empresas. Su reflexión apuntaba directamente a la teoría de la mano invisible de Adam Smith. Imperante en los años 30, indicaba que un sistema de precios descentralizado conseguía por sí mismo la asignación de recursos de forma más eficiente. Es decir, el mercado era el mejor mecanismo para emparejar oferta y demanda, fijar precios y extraer la máxima utilidad de los recursos finitos. Las actividades económicas podían ser coordinadas perfectamente mediante un sistema de precios sin necesidad de ningún otro mecanismo de coordinación. Entonces, Coase se preguntó, ¿por qué los individuos no actúaban como compradores y vendedores independientes en lugar de reunirse en empresas con decenas de miles de trabajadores más?... (continuación en El blog salmón).

Etiquetas: , , ,


|

23 febrero 2009

Esto no es fútbol: Príncipes de Asturias, reyes sin corona 

Juntemos varias de mis pasiones: cine, literatura y deporte. Resulta que John Irving, afamado escritor norteamericano, publicó en 1985 una novela cuyo título fue ‘Las normas de la casa de la sidra‘. Lo curioso de la traducción recayó en el título que se le puso a la edición española: ‘Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra‘, por el grito que daban los niños huérfanos poco antes de dormir. Cuando, en el año 2000, Hollywood puso los ojos en la novela de John Irving, convenció al escritor para elaborar el guión -con bastantes enfrentamientos con varios de los directores que quisieron convertir en imágenes el texto de Irving- y a Michael Caine para ponerse al frente del reparto. La película fue un éxito y la editorial española en poder de su edición decidió cambiar el título de la novela por el original, Las normas de la casa de la sidra.

Hace pocas fechas, Rafa Nadal propuso el nombre de Roger Federer como candidato al Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Él entendía que, si hay alguien que se lo merece, es el suizo. A la opinión de Nadal se unieron tanto Fernando Alonso como Michael Schumacher, que comentaron la injusticia de no haberle premiado aún. Estos deportistas, en especial los dos españoles -premiados de forma prematura-, no eran conscientes de la situación en la que estaban colocando a los miembros del jurado que les había galardonado.

Volviendo a la novela de John Irving, los ‘príncipe de Asturias’ estaban señalando con el dedo a los reyes sin corona, e incluso hacían referencia de pasada a las normas de la casa de la sidra: esas salas de reflexión del Hotel Reconquista en Oviedo donde se discutían las opciones de los candidatos.

¿Por qué esta crítica velada al jurado? Simplemente a que éste nunca pensó en las consecuencias del fallo, sino en el resultado mediático que suponía la concesión del mismo a un deportista español. Las consecuencias reales de no ver más allá del ombligo... (continuación en sportyou).

Etiquetas: , , , ,


|

10 febrero 2009

Esto no es fútbol: El otro Nadal 

[Resulta que mi amigo Miguel Gutiérrez, redactor jefe en Sportyou, me picó con el gusanillo de cubrir una de mis aficiones ocultas, escribir sobre el deporte en general, pero desde un punto de vista especial, y sin tocar el fútbol (condición en la que nos pusimos los dos de acuerdo). Lo cierto es que me tiré a la piscina poco antes de los JJ.OO. de Pekín, diciéndole que sería capaz de cubrir el acontecimiento deportivo hablando de cualquier deporte... Hace pocos días me lanzó el guante, y empecé a recuperar viejas ideas que tenía en la cabeza para dar forma a todo lo que guardo sobre el mundo del deporte (se puede decir que son 25 años de experiencia y muchas horas consumiéndolo y apasionándome con él). Así que ahí estoy yo, poniendo otro granito de arena, de manera muy puntual, en el universo de los contenidos de Internet, y de la forma que entiendo debe hacerse... De entrada ya me ha dado una satisfacción enorme, que Elías Israel entre a comentar una entrada tuya y te dé la enhorabuena, no era algo que pensaba pudiera lograr tan pronto (al menos ya sé que me tiene en sus pensamientos)... Así que puedo decir que no me tiraba ningún farol cuando decía que para hablar de deportes era una apuesta segura. A continuación subo mi último texto, el del elogio. El resto que ya han sido publicados irán apareciendo en próximos días.]

El otro Nadal: El título de la entrada. aunque hace referencia al jugador, no habla de él. Sí de lo que representa o de lo que ha supuesto su figura durante el pasado fin de semana deportivo. La idea viene con retraso, pero la leyenda del deporte es universal y no tiene periodo de tiempo determinado. El espectáculo ejemplar de emoción, ambición y dramatismo que nos brindaron deportes como el tenis, el balonmano y el fútbol americano, merecen un buen repaso, con Nadal en la sombra.

El otro podría ser Fernando Verdasco. En 1988, el sueco Mats Wilander venía de tener un año fantástico. Recién estrenado el número 1 de la ATP, y tras ganar el mismo año Open Australia, Roland Garros y Open USA, con partidos para el recuerdo, se presentó en la Alemania de Boris Becker para disputar la final de la Copa Davis. En el partido que debía abrir la final le esperaba Karl Uwe Steeb, un jugador de ranking bajo con ganas de dar la sorpresa. Nadie daba un duro por el alemán; Wilander pasaba por un momento dulce, y se auguraba una eliminatoria dura para los alemanes, que confíaban en ganar si Becker sacaba sus partidos y el doble. Para sorpresa de los presentes, el partido llegó a un quinto set en el que un cansado Wilander no pudo hacerse con el partido. Karl Uwe Steeb subió a los altares, y encarriló una eliminatoria que se resolvió por la vía rápida. Lo que no sabía Wilander era que ése iba a ser el inicio de su ocaso, y que a partir de esa derrota, no volvería a ser el mismo. La Davis creó en el alemán el otro Nadal, héroe efímero, que no consolidó su momento de gloria. ¿Al final qué se ganó? Un gran comentarista deportivo en televisión, como es ahora el sueco.

Fernado Verdasco tiene una historia parecida a la del alemán Steeb. Tenía todo en contra en la pasada final de la Davis en Argentina, y echó el resto frente a un público apasionado para sacar el triunfo... (continuación en sportyou).

Otras entradas sobre deportes en Tachnovation:

Etiquetas: , , ,


|

eTC: Descubre Jordania, porque Jordania es mucho más que Petra 

Uno de los proyectos en los que me involucré al principio de entrar en Territorio creativo, fue ir dándole forma a lo que ya había sobre Descubre Jordania, sopesando y trabajando en dos ideas: cómo y cuánta promoción turística podía hacer un medio alternativo como es un blog, frente a los tradicionales de toda la vida, sobre todo, con un tema tan de “larga cola” como Jordania (vacío de contenidos en español, también sea dicho).

Prometo hablar con más detenimiento de lo que en apenas mes y medio he podido comprobar, pero partiendo de la base que aún le queda camino para revolucionar el sector, lo que sí se puede decir es, que cuando hay interés, los “aficionados” pueden plantear alternativas tan interesantes y diferentes a un precio módico, cosa que conviene tener en cuenta para los tiempos que corren, que bien utilizadas, le pueden llegar a dar mucho juego al destino turístico, algo que ni tan siquiera las oficinas de turismo se han parado a valorar.

Pedro Jareño y Juan Luis Polo emprendieron una aventura jordana de siete días con la que recopilar material e información sobre Ammán, Petra, Wadi Rum…(continuación en el blog de Territorio creativo).

Etiquetas: , , ,


|