22 mayo 2010
Esto no es fútbol: Mister Chip, dando valor a las estadísticas
Como indica en la reflexión del propio twitter, el valor reside en aportar algo nuevo al pronóstico, y él lo ha hecho en su “guía de la esperanza“. Mientras el resto de los medios se ha centrado en analizar la combinación de resultados o escenarios posibles de todos los clubes implicados en el descenso, él ha aplicado una probabilidad estimada de salvación. Así, mientras todo aficionado piensa que serán Valladolid, Málaga y Xerez quienes desciendan, resulta que si sumamos todas las hipótesis de jugar en casa o fuera, con los partidos de la temporada jugados contra equipos que se están jugando el título, etc… es el Valladolid el segundo de los cinco equipos en peligro que más oportunidades de salvarse tiene, pese a que todo el mundo da su partido por perdido contra el FC Barcelona.
Ahí es donde Mister Chip da en el clavo, porque se ha permitido, el trabajo acumulado de todo el año da sus réditos, establecer una tabla de salvación lógica y diferente a la que habrán apuntado bastante de los diarios deportivos españoles, e indicando que, a pesar de que el Tenerife no juega ni contra el FC Barcelona, ni contra el Real Madrid, tiene menos posibilidades de salvarse, cuando el empate le puede llegar a valer. ¿Por qué es esto? Simple, sólo ha sacado 7 puntos en los partidos jugados fuera de su campo, por lo que la probabilidad de que gane fuera es pequeña (como la de que el Valladolid gane en el Nou Camp).
Es decir, no es cuestión de ver todos los escenarios posibles, que por cierto ninguna televisión ha hecho, es apoyar al pronóstico con un valor y una serie de hipótesis. ¿Sencillo? No. ¿Imposible? Tampoco. Por esa razón, Mister Chip es un rara avis en el mundo deportivo español. Y debemos agradecerlo. Se lo ha ganado a pulso y justo es reconocer su valía.
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11 abril 2010
Esto no es fútbol: El burro y el sentido común
Leer la columna del Señor Inda en Marca donde invita a la contundencia, amparándose en el eufemismo de “sin salirse de la reglamentación”, es execrable, por mucha libertad de opinión a la que se agarre, y provoca un enorme cabreo generalizado, o personal, como demostró Carlos Martínez en su twitter (aunque hacía más referencia al titular del periódico del señor Inda que a la columna en cuestión).
¿Y todo esto para qué? Para defender el pragmatismo de un juego donde se debe premiar lo que suma y no lo que resta. Lo que se comentaba en esa columna se puede llegar a pensar más como humor pero jamás decir, y menos opinar, porque la lógica sale en su contra: en el FC Barcelona juegan otros 10 jugadores que consiguen, y eso no lo miramos en la acera contraria, que Leo Messi brille... (continuación en sportyou).
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20 octubre 2009
Esto no es fútbol: El reconocimiento al Informe Robinson
Tiene que pasar. Es normal que entre tanta incoherencia que se premia en los premios Ondas, el jurado encuentre la luz de alguna manera, y atine con un ganador que sí se puede reconocer como tal. Un ejemplo de lo que comento son los galardonados este año. Excluyendo los premios para la radio, los de televisión son, tan de expediente X, que uno se congratula que al Informe Robinson le hayan reconocido su osadía para traernos el mundo del deporte (no sólo fútbol y temas mediáticos) a la palestra y con calidad. Premian a Informe Robinson como mejor programa de actualidad, cosa que habría que matizar, aunque a mi me da igual, pese a que no creo que ese sea su lugar. Por una vez en el mundo del deporte, se reconoce la calidad por encima de la cantidad. Y ese es un paso importante para aquellos que pensamos que en este país la información deportiva debe ser realizada de otro modo. La información no implica populismo, tiene que ser algo más, y eso, por ejemplo, nos lo da Informe Robinson.
El programa lo descubrí gracias a Internet, al día que Fútbol arte recomendó ver el tributo sentido que le dedicaron al Liverpool y a lo que significaba para las grandes leyendas de este club, Dalglish o Souness, vestir esos colores. Aprovecharon la visita a Fernando Torres. Fue la excusa, porque Robinson le regaló una clase magistral, con gente a la que nunca había visto jugar, para entender y escuchar lo que los aficionados contaban de ellos.
Los deportistas, algo que solemos olvidar con frecuencia, son personas, que viven y sienten algo más que el deporte y la competición. Esa lado menos conocido, pero infinitamente más interesante, es lo que en cada programa nos acercan... (continuación en sportyou).Etiquetas: Deportes, Esto no es fútbol, Informe Robinson, Premios Ondas, programas televisión, sportyou
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14 octubre 2009
Esto no es fútbol: A la hora de la siesta
“Como me joroben la siesta por los chinos… no vengo al fútbol”, comentó un aficionado en el último partido en el Bernabéu. “No puede ser normal, ya tragamos con el mando de las televisiones, decidiendo los horarios, como para tener que comer ahora en el estadio… Lo miren como lo miren, el fútbol siempre ha sido a las cinco de la tarde”.
Lo bueno de esto, reflexionando sobre la opinión del aficionado, y por buscar siempre el lado bueno frente al lado malo de las cosas, estaba en el cambio de poder a la hora de decidir los horarios. Éste, dado que ahora sí se van a disputar los partidos pensando en el horario chino, había pasado a ser potestad de los equipos. En realidad encerraba una mentira piadosa: sólo el Real Madrid y el F.C. Barcelona habían recuperado parte de ese poder. Los únicos partidos que en el fondo interesan.
El cambio de papeles venía motivado por la imagen que venía reflejando el espejo del fútbol británico, lo que la audiencia en Asia les había mostrado. Si países como China, Tailandia, Malasia, o algunas de las antiguas colonias británicas no tienen ligas potentes, el aficionado al fútbol buscará los partidos allí donde las estrellas mundiales jueguen, o les vendan que jueguen. Son seguidores de jugadores, no de clubes, con lo cual es fácil conquistar su interés. Todo lo contrario que en países con cultura y ligas interesantes para sus propios aficionados, como pasa en Sudamérica, un mercado más objetivo, en teoría, para nuestra liga. Sin dinero o con un mercado pudiente, también.
Pero claro, hay que facilitarles el trabajo. De siempre, el fútbol ha partido con un hándicap entre el aficionado no purista: el directo. Todo aquello que no estuviese incluido en esa variable, no era controlable. Por tanto, ¿a qué hora deberían jugarse los partidos para que en Asia se despertara su interés por seguir nuestros partidos? La hora de la siesta en el punto de mira para este mercado. ¿Y para los seguidores americanos? El desayuno. ¿Qué importa más? En principio sólo se habla de algunos encuentros, uno o dos por jornada. ¿Y qué partidos? No pondría la mano en el fuego para saber cuáles de esos partidos modificarán su hora de inicio... (continuación en sportyou).
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03 octubre 2009
Esto no es fútbol: Ese algo llamado polimpismo
El apoyo a Río de Janeiro ha sido amplio. Y por qué no, pensarán algunos. Durante estos últimos días, incluida la hora final de espera en la que creíamos que el milagro era posible, soñábamos con la utopía de un triunfo. Sin embargo, la realidad en forma de decepción ha encontrado su sitio. Ganó el polimpismo, esa mezcla entre política y diplomacia que con el gancho del deporte inexistente en esa jubilación a cuerpo de rey que es este organismo, determina quién organiza unos Juegos Olímpicos. Son las reglas de la trastienda de esa empresa llamado CIO (COI en español), que se aprovecha de incautos como la delegación de Madrid 2016 para darle sentido al paripé que hoy hemos visto.
Duele pensar que en el fondo somos tontos, que habría que haber dejado de hacer el tolili hace mucho tiempo, y no habernos quemado en una misión que teníamos perdida desde hacía dos años, cuando Río de Janeiro pasó el primer corte para convertirse en ciudad candidata y dejó su destino en manos de quienes saben qué hay que hacer para convertirse en ciudad organizadora de unos Juegos Olímpicos.
Pensaba que el polimpismo no estaba tan incrustado en la mente de los Coitos, aquellos que viviendo a cuerpo de rey determinan qué ciudad es buena o no para organizar algo tan importante. Si en teoría es el deporte lo que justifica la calidad del evento, es la ceremonia inaugural la que determina hasta donde llega la organización y el país. La elección de Río se basa en la fuerza de algo cuyo mérito no le corresponde: que Sudamérica no haya organizado aún unos Juegos Olímpicos. Y esa injusticia debería determinarse de otra manera. ¿Por qué no lo han hecho antes? Se me ocurren varios apuntes, sustentado sobre uno principal: no tenían el poder -y dudo que a día de hoy lo tengan- para cumplir con el importante compromiso que les ha caído en las manos. Como con Londres 2012, se ha premiado algo virtual, sobre la base de las mismas personas que consiguieron en la trastienda de Singapur que la capital inglesa resultase ganadora frente a una candidata mejor en todos los sentidos, Madrid, y otra con la que el CIO tiene una deuda histórica, París.
Jacque Rogge consiguió engañar a Gallardón, pero no a París, para presentarse para 2016, con la palabra de que no existía la regla no escrita de la rotación de continentes, para tener en la manga una candidatura fuerte y segura (ya que sabía que París, bastante escarmentada, no caería en la trampa). Sólo faltaba que Lula estuviera inmenso en su trabajo, y un mapa demoledor, para apelar al sentimiento de los miembros del CIO e indicarles que la única opción válida para salvar una injusticia universal era votar a su ciudad... (continuación en sportyou).Etiquetas: Deportes, Esto no es fútbol, JJOO, Juegos Olimpicos, Madrid 2016, sportyou
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14 septiembre 2009
Esto no es fútbol: De la memoria selectiva al peso de la ambición
“¿Qué es eso de la memoria selectiva a la que tanto recurres?”, me preguntaba un amigo hace pocos días.
“¿Recuerdas el Mundial 82, el de España? ¿Y a la Brasil que jugó ese campeonato?”, respondí.
“Como para no olvidarlo, creo que este deporte me gustó por lo que ellos nos mostraron en ese verano del 82″, comentó.
“¿Y la tarde de Sarriá?”, pregunté.
“Lo que llegué a llorar ese día. Creo que muchos niños españoles, aparte de España, eramos de Brasil. Fue una pena”, respondió.
“Pues eso”, señalándole con el dedo, “es la memoria selectiva”.
El término no habla o hace referencia a triunfos en campeonatos o títulos que se recuerden. Eso pertenece a la memoria histórica. Lo selectivo, por poner un ejemplo reciente, sería recordar qué hacíamos el día que España ganó la Eurocopa, y no que fue campeona. Memoria selectiva sería rememorar a la Holanda del 74, por traer otro recuerdo de alguien que sin ganar un campeonato está en la memoria de la afición por encima de quien realmente conquistó aquel Mundial.
Yendo a otros ejemplos en otros deportes, tendríamos a la selección española de baloncesto, y el regalo con que nos obsequió en la final olímpica de Pekín 08. También entra en juego el ejercicio de Gemma Mengual en la final de solo en los mundiales de natación de Roma 09, con la versión del ‘Yesterday’ a cargo de Ray Charles, que enamoró y emocionó tanto a la nadadora como al público que en la piscina pudo asistir al regalo. No consiguió el oro, pero en la memoria de la gente, ella fue la ganadora. En esa misma semana, sucedió en el Open Británico de golf otro milagro para recordar, que es con lo que nos obsequia la memoria selectiva, cuando un mito como Tom Watson, con sus 59 años, estuvo a punto de ganar el British 09 en Escocia. ¿Recordamos al ganador? Sólo el putt que no pudo meter en su último golpe Watson. La carrera de Natalia Rodríguez en Berlín, por la forma en la que se la vio, y lo que dio, tiene aquí su sitio…, como los 23 momentos más memorables en la carrera de Michael Jordan que ha sido recopilado en un excelente documento de la ESPN (y en esos momentos de Jordan, la mayoría no pertenecen a títulos).
A todos estos ejemplos, como la descalificación de Natalia Rodriguez, no sólo les unía la gratitud del aficionado en su recuerdo. Entraba en juego su ambición, o el peso de la misma. Quizás, todos ellos serían parte de la memoria histórica, si no hubiesen sido ambiciosos. Su meta estaba más allá. Con sus principios e ideales por encima del triunfo. No era ganar, sino como llegar a esa victoria. Y ese plus lo da el peso de la ambición. Injusto y traicionero en muchos casos, pero nunca olvidadizo. Ganas el recuerdo del aficionado, en la mayoría de los casos más agradecido que el que dictan los libros. Y eso es un bien que no tiene precio.
El problema viene cuando el peso de la ambición se convierte en poso y afecta a la memoria selectiva. Eso le está pasando a Maradona. Todos recordamos su gol en México, lo selectivo, empañada por su imagen mediática y su labor desafortunada como seleccionador, el poso. El mito perdió su estilo, o lo que le hizo llegar a donde llegó, como así le ha ocurrido a Messi en sus últimos partidos internacionales con Argentina. La memoria selectiva recuerda el juego del Barcelona de Guardiola, y el estilo de su propuesta llevado a cabo por el peso de la ambición de sus centrocampistas, incluyendo a Messi. Argentina no los tiene, y todo se ve afectado por el poso, que guarda el recuerdo, pero oculta la historia.
No ganar, pero jugando con la ambición, no es un fracaso. La memoria selectiva del aficionado es buena prueba de ello. Y a veces, sólo nos queda este bien tan preciado, como poco reconocido.
[En Sportyou | Esto no es fútbol]
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05 septiembre 2009
Esto no es fútbol: La liga de Internet
Aunque podríamos llamarla la liga del ocho, por los partidos que retransmitirá cada cadena de televisión del Real Madrid y el FC. Barcelona. Dicho esto, recojo un apunte muy interesante de Genís Roca acerca del hecho de que parece que el fútbol no necesita Internet. Él lo centra en el desinterés con el que las estrellas mediáticas de nuestra liga de fútbol se mueven por las redes sociales. ¿Qué supone esto? Desaprovechar el filón que en realidad es el canal universal llamado Internet. Con una evidencia: están perdiendo el contacto con los que de verdad importan, los aficionados. Todo lo contrario de lo que está ocurriendo en USA, donde muchas grandes estrellas deportivas han reconocido la utilidad y la valía de por ejemplo twitter (Lance Armstong, Shaquille O’Neal o Andy Roddick, que además son muy buenos en el manejo de esta herramienta).
Este ejemplo dado por los jugadores lo traslado al pago por visión de nuestra liga, y a una realidad: la liga 2009/10 será la liga de Internet. Aquella que motivará que muchos espectadores con poca paciencia, por falta de comunicación a cargo de quienes poseen los derechos de retransmisión y a que uno de los canales tiene la cobertura en pañales, recorran y pregunten cuáles son las buenas páginas de Internet donde poder ver los partidos gratis, bien por P2P o bien en streaming (al menos aprendan cómo poder ver fútbol por Internet sin tener que descargar un programa y con sólo abrir el navegador).
¿Por qué digo esto? No es que descubra el oro de Moscú, pero pensemos en lo siguiente. Si queremos seguir por televisión todos los partidos del Real Madrid o del Barcelona, tenemos que ver La Sexta, Canal Plus, y suscribirnos a Canal + Liga y a Gol TV. No es que ver la liga nos cueste 15 euros. Es que ver los partidos de los dos grandes (los únicos que interesan, al contrario de la fórmula de la Premier, donde todos los partidos en per pay view mueven audiencia), en realidad nos cuesta un mínimo de 30 euros, más el estar suscritos a varias plataformas... (continuación en sportyou).
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22 agosto 2009
Esto no es fútbol: La verdad del futbolero
Es algo que piensa todo aquel aficionado del fútbol, una verdad que en realidad encierra una mentira, fortalecida por el tratamiento de las televisiones, como se está viendo en la retransmisión que está llevando a cabo TVE con el Mundial de Atletismo.
El pasado fin de semana, poco antes de la final de 100 m lisos, y a la espera con lo que Usain Bolt pudiera obsequiarnos, Paco González realizó la siguiente afirmación en su Carrusel Deportivo:
“A los que nos gusta el fútbol, nos gustan todos los deportes”
Y esa es la verdad, que no es mas que ponerse una venda en los ojos, que se creen los fanáticos del fútbol, y por añadidura muchos de los periodistas deportivos de este país (aquellos que sólo hablan de fútbol, porque sólo les gusta el fútbol). En realidad, al buen aficionado al fútbol, y esta es una especie que no abunda (ojo no confundir con forofo), no le gustan los otros deportes, porque sólo les gusta el fútbol.
La afirmación de Paco González debería realizarse al revés. No se trata de decir que como me gusta el fútbol, me gustan el resto de deportes. Ni tan siquiera, estableciendo otra relación lógica, si me gusta el futbol, me gustan los otros deportes. La ecuación lógica es al revés, como me gustan todos los deportes, también me gusta el fútbol.
Esto es así, lo de la verdad del futbolero, porque no llega a comprender las reglas que mueven el resto de los deportes. El aficionado al que se refería en su afirmación Paco González era aquel que se mueve hacia otros deportes porque hay un acontecimiento puntual que le llama la atención, y no porque le gustan todos los deportes en general... (continuación en sportyou).
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21 agosto 2009
Esto no es fútbol: El efecto Bolt
Las competiciones de atletismo, cada periodo de cuatro años (refiriéndome a Juegos Olímpicos, Campeonatos del Mundo y Europeos o competiciones continentales como los Panamericanos, los Pan-Pacíficos o los Juegos de la Commonweatlh….), siguen una línea en forma de dientes de sierra, con los picos en el año olímpico, y el valle en el año sin mundial. Partiendo de este dato, la regresión en cuanto a marcas o picos de forma a los años previos al mundial pre-olímpico a cargo de los deportistas es razonable. Sin embargo, desde hace un tiempo la presencia de atletas destacados o deslumbrantes, por su ausencia, es alarmante, hasta el punto que aquellos atletas veteranos que sepan remar en esta situación van a poder sacar tajada a tanto años de esfuerzo y dedicación. Esa es la realidad, sólo alterada por la aparición del efecto Bolt (de su magnetismo únicamente se libran Bekele e Isinbayeva, aunque estos dos al menos ya han demostrado que son humanos).
El efecto Bolt hace referencia a varias variables. La primera, a la competición en sí. ¿Qué habría sido del Mundial de Berlín sin su presencia? ¿Habría algo de verdad para recordar si el jamaicano no le da por seguir entrando en los libros de historia? Su marca del domingo en los 100 m lisos, por lo menos, ha logrado salvar estos mundiales. Durante un día, el atletismo fue el foco de atención en todo el mundo (algo que sólo logró Phelps con la natación en la final de 100 mariposa de los pasados mundiales, y porque bajó de los 50 segundos con un bañador de los antiguos).
La segunda variable del efecto Bolt hace referencia a las marcas alcanzadas. Cierto que está obligando a los científicos a desmontar todas las hipótesis que habían realizado hasta la fecha. Se pensaba “x” y Bolt ha demostrado que no. Que si se dan las condiciones naturales junto al sacrificio del entrenamiento, el límite aún es desconocido (se apunta que el de Bolt está en 9,49). Llegados al límite, ¿cuánto se tardará en superar las hazañas del jamaicano?... (continuación en sportyou).Etiquetas: Athletismo, Deportes, Esto no es fútbol, Mundial Berlin 2009, sportyou, Usain Bolt
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Esto no es fútbol: La economía del feeling
Lo que no fueron capaces de hacer ni Laporta ni Txiki en un mes con el caso Eto’o, lo hizo Guardiola en 45 minutos de una rueda de prensa. Apeló al feeling y al olfato para indicar por qué no lo quería, y de ese feeling y sus interpretaciones, se desbloqueó el problema. Sin embargo, dejó Guardiola varias puertas abiertas en su reflexión que dieron lugar a pensar y mucho en lo que había por detrás. La economía del feeling había entrado a formar parte de las transacciones y las negociaciones entre clubes a la hora de fichar a jugadores. El “business” sin marketing, con los jugadores como producto. Sin sentimientos, sólo mercado y como moneda de cambio, sin importar el amor a unos colores. A eso apela la economía del feeling, y Guardiola lo sabe porque lo vivió justo la temporada en la que se despidió del FC Barcelona. Escribí hace ya tiempo lo siguiente acerca de la rebeldía de un jugador de fútbol cuando de cambiar de aires se trataba:
En rebeldía podría definirse como el acto por el que un jugador, con su actitud, se enfrenta a su club para cambiar de aires bien porque le atraen los cantos de sirena de un gran equipo deseoso de tenerlo en sus filas, bien porque no le gusta el trato que está recibiendo por parte de la directiva o el entrenador, en la mayoría de los casos por no sentirse suficientemente valorado en lo económico, o porque extraña sus orígenes, y considera que le es más conveniente cambiar de aires, o bien, contrariamente a lo que piensa el cuadro técnico, porque decide quedarse para demostrar que tiene hueco en la plantilla, etc… Todas estas posibilidad con un espectador de fondo: el dinero
Como todo negocio cada nueva temporada se deben hacer cambios. Lo normal es que suceda lo que en las líneas anteriores comentaba, lo raro es que se dé un ejemplo como el del feeling. ¿Cuánto se puede valorar, en cifras, el costo de la economía del feeling?... (continuación en sportyou).
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26 julio 2009
Esto no es fútbol: Las repercusiones de la guerra del hotel
Guerras, batallas y escaramuzas. Durante este Tour ganado con poderío, Alberto Contador tuvo que disputar dos guerras, la de la carrera y la del hotel; varias batallas en la carretera, perdidas y ganadas, como Verbier y La Colembiere; un golpe de autoridad, como Waterloo para Napoleón, con la contrarreloj de Annecy; e infinidad de escaramuzas que a modo de guerra psicológica emplearon las nuevas tecnologías y el twitter de rigor, obstáculos para el único objetivo que se había impuesto. Ganada la guerra, realizó Contador la declaración del triunfador, poniendo los puntos sobre las íes, y dejando escapar toda la tensión acumulada con esa afirmación de caminos separados con la que cerró su rueda de prensa.
Ayer, por el Mont Ventoux, la “colina” en la Provenza francesa o el paisaje lunar desde la que se puede ver París, el ciclista de Pinto quiso engrandecer su triunfo. No sólo era compañerismo, mal disimulado, sino cumplir los designios del ciclismo de siempre, del antiguo sin pinganillos, aquel que asigna el valor de un triunfo según los ciclistas que te acompañan en el podio de los Campos Elíseos.
Por primera vez en diez años, Lance Armstrong tendrá que esperar a una fotografía histórica, y a la petición de otro ciclista para que le acompañe y suba con él al lugar del primero. Para alguien tan orgulloso como el tejano supone la primera afrenta en la nueva guerra abierta entre los dos ciclistas de cara al nuevo campo de batalla: Tour 2010. Contador lo sabía, había tejido su plan la víspera, y por eso no quiso ganar ayer la etapa.
Piensa Armstrong, que no tiene en cuenta la reflexión anterior, ni la trampa encubierta que encierra su acceso al podio... (continuación en sportyou).Etiquetas: Alberto Contador, ciclismo, Deportes, Esto no es fútbol, Lance Armstrong, sportyou, Tour
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23 julio 2009
Esto no es fútbol: Del pinganillo al aburrido cerebro del ciclista
La dirección del Tour impuso una jornada sin el uso del pinganillo entre los equipos, buscando llevar al ciclismo a sus orígenes, al universo de los años 80, los tours donde mandaban los corredores y sus instintos, de los ataques largos y la lucha sin cuartel en todo el recorrido. Sin embargo, el ciclismo como tal ha cambiado, se ha industrializado porque alguien ha comprobado que ese modelo funciona (piensen en Lance Amstrong, y valoren cómo de buena ha sido su aportación a este deporte). Como decía Henry Ford cuando creó su empresa, el problema de sus trabajadores es que vienen con cerebro y yo quiero sólo sus brazos. Y empiezo a pensar que los directores y los mandamases de los equipos es justo lo que quieren o buscan, sólo dos piernas sin cerebro, del resto ya se encargan ellos, para eso tienen el pinganillo..
El ciclista romántico, escuela a la que se apunta Contador, alma libre encorsetada en la estructura de un equipo que controla todo, hasta el tran tran al que debe moverse el pelotón, reniega de los pinganillos, y sueña con el ciclismo que le han contado sus viejos amigos en sus entrenamientos, esperando movimientos, ataques, algo de vida y rebelión entre sus enemigos. Pero éstos no llegan, convirtiendo las expectativas del inicio de carrera, en el tedio y el aburrimiento que ellos no querrían. El ciclista de Pinto sabe que si eso se da, se arrastrará a los espectadores a las pantallas de televisión. En caso contrario, estarán enseñando a sus sufridos seguidores el camino al descanso siestero, ese que trae impuesto el pinganillo industrial.
Los corredores se rebelaron contra su ausencia, mostrando que tienen cerebro, aunque en realidad estaban engañando con su predisposición, por el riesgo que supone correr sin él, dicen. Las viejas glorias, ciclistas de leyenda, se ríen de la afirmación, y más, cuando muchos de ellos, ni en carrera lo llevan puesto... (continuación en Sportyou).Etiquetas: Alberto Contador, ciclismo, Deportes, Esto no es fútbol, sportyou, Tour
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06 julio 2009
Esto no es fútbol: ...Y Wimbledon perdió su esencia
Parece que no, pero es así. En los siete últimos años el mismo jugador en la final, Roger Federer, y poca variación en el rival más allá de Rafa Nadal y Andy Roddick, que ha aprovechado la ausencia del mallorquín. Se repite también la eliminación de un británico en semifinales. Parece que se repiten las cosas, o eso creemos. Sin embargo, Wimbledon ya no es el torneo de hierba. Ha perdido la esencia: la lluvia y el tiempo cambiante, los partidos maratonianos de varios días con interrupciones, y el contraste de jugadores de saque y volea frente a restadores. ¿La culpa? Dejando fuera a Federer y a los jugadores, del techo corredizo de la central y sus 117 millones de euros de coste.
Uno no puede sentirse orgulloso ante el despliegue de medios que supone ese techo que empieza a cubrir la pista central para proteger la hierba de la lluvia para que los partidos se puedan seguir jugando. Supone plegarse a los compromisos comerciales, a las televisiones, a quien manda hoy en día en el mundo del deporte. Y todo eso implica, que no importa la historia y la tradición, ni lo que supone jugar en Wimbledon. La cubierta cambia las cosas, hasta el punto de convertir en sauna una tarde nublada.
Al menos quedan las fresas, el público o la colina de Henman, allí donde los pocos pudientes pueden seguir los partidos de sus ídolos. A ellos la lluvia no les da respiro. Dinero y deporte, en desigual disputa. La esencia de las tradiciones y el peso de la historia de un torneo legendario. ¿Y todo para qué? Ahora a esperar que Federer entre en la historia y cumpla su sueño. La ausencia de Nadal le ha desbloqueado, no hay más secreto. Delante, en la última etapa, un americano que regresa, Roddick encomendado al espíritu de Connors. Pese a eso, la cubierta le ha hecho un flaco favor a la historia de este torneo.
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29 junio 2009
Esto no es fútbol: De Wimbledon, Federer y el "mago" Santoro
"Claro que a mí de chico me encantaba ganar, y hacía todo lo posible para ello, pero siempre desde el respeto, y el disfrute. Disfrutar aunque no siempre ganes. Nosotros no teníamos la ambición de ir a unos Juegos Olímpicos, porque no teníamos esta información. Yo no soñaba con ser ésta o aquella estrella, sino con parecer a mi hermano mayor, porque eso era lo que veía. Hoy lo más peligroso es que no es el niño el que sueña, sino el padre. A mí, mi padre no me contó lo que le había dicho mi primer entrenador ("nunca he visto nada igual en waterpolo, tiene 12 años y ya sabe más que yo"), no me lo dijo hasta que fuí el waterpolista Estiarte", Manel Estiarte.
Es el torneo que muchos jugadores odian, por tener que jugar sobre hierba, pero que ninguno se quiere perder. Las palabras de Estiarte me hacen pensar en el torneo londinense, y allí, en Federer y en Fabrice Santoro. Ambos ejemplos para los jugadores jóvenes, a su manera, sobre todo el francés que ha jugado su último partido en Londres, y a quien el suizo admira, por lo que significa en este mundo del tenis tan industrializado.
Santoro ha entendido siempre un partido de tenis, como el juego del ratón y el gato. Él no disponía de las armas de sus jóvenes rivales, pero a base de golpes liftados y otras triquiñuelas, conseguía engatusar a sus rivales y al público. Los jugadores le pusieron el mote del “mago”, porque eso era lo que hacía en una pista de tenis, sacarse golpes de la chistera. Con Santoro nunca llegabas a ver golpes planos a la línea, no, lo suyo era el punto trabajado, buscando el arte con su raqueta como el cincel lo hacía sobre una roca. Bien ha hecho Federer en recordar su retirada. El homenaje rendido de la estrella. Se lo merece.
Lo del suizo en la central de Wimbledon, también es arte. No corre, flota. Ni golpea, al contrario, dibuja ángulos con su derecha. Va de puntillas, sin apenas despeinarse, sacando sus partidos con la facilidad de alguien que disfruta con lo que hace. En una semana de juego, el suizo da una sensación de superioridad que asusta, más, cuando no se atisba nadie en el horizonte que tan siquiera pueda hacerle frente. Va camino del récord de los 15 Grand Slam, de su sexto Wimbledon, de la historia. Correcto, pero verle jugar sobre la hierba de Londres es rendirse a la evidencia: pasen, vean y disfruten. Durante algunos puntos de sus partidos, estamos cerca de la perfección en una pista de tenis. Y él, sin negarlo, echando de menos a Nadal, al otro jugador, Santoro aparte, a quien admira. En el fondo, tributo a dos genios.
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06 junio 2009
Esto no es fútbol: Nadal y el público, matices a unos silbidos sin importancia
A la hora de hacer un análisis de una situación determinada, conviene no dejarse llevar por lo que se puede ver en la televisión, ni acotar el ejemplo a unos casos puntuales que vienen acompañados de matices. Las mismas, imágenes de televisión y ejemplos usados, pueden llevar a engaño, porque se muestran cosas que suceden en la competición, pero no se muestra la trastienda, aquella que dice que el jugador que despierta mayor seguimiento y admiración en las pistas de entrenamiento es Rafael Nadal. Si se supone que cae mal a la gente de Roland Garros, como afirma Frédéric Hermel en su texto, ¿cómo es posible que suceda lo segundo? Si alguien no cae bien, nadie se va a acercar a verle entrenar. Si ocurre lo contrario, será porque despierta admiración. Otra cosa es que lleve cuatro años sin perder un partido, y se de el caso, como ocurrió en el partido contra Soderling, que el público pueda llegar a ver algo histórico. ¿Qué pensar? Que los espectadores tenderán a ponerse del lado del más débil, principalmente porque nadie quería ver otro paseo del español. Y es ahí donde la gente presiona y silba.
Las imágenes mostraron que el público francés, en el partido de Federer contra Monfils, apoyaron al suizo, a pesar de jugar contra el único tenista francés que ha mostrado opciones de llegar lejos en su torneo. ¿Les caía mal Monfils? No lo creo. ¿Les cae mejor Federer? Tampoco lo creo, simplemente que el público sabe que con el suizo en liza y avanzando hacia la final, puede ver también un acontecimiento histórico.
Imagino que, cuando Adriano Panatta estaba a punto de ganar por primera vez en Roland Garros a Bjorn Borg, el público animaría al italiano y se echaría encima del sueco. ¿Por qué? La respuesta es simple, porque iban a vivir un momento que no había tenido lugar desde que sueco de hielo debutó en París. Y nadie dijo que Borg le caía mal al público de Roland Garros... (continuación en Sportyou).
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17 mayo 2009
Esto no es fútbol: El cuento de las cuentas, o el valor real de la estadística
Así que, el problema reside en la interpretación de esos datos númericos. No la hay o nadie la realiza de la manera que se debe llevar a cabo. ¿Por qué? Entiendo que por aburrimiento. En realidad, es una tarea que, o te apasiona, o a quien hayan señalado para realizarla, la terminará dejando en el montón de trabajos pendientes. Sin embargo, la importancia verdadera reside en el análisis o interpretación de esos datos (como el analista web del que hablaba antes), en las estadísticas y en la información importantísima que generan la combinación de los mismos. Números, estadística, datos… en el fondo es información para preparar una estrategia. Y esto pocos lo ven.
Llevándolo al terreno del fútbol, y saltándome una regla sagrada de esta columna, supondría dar mayor importancia a lo realizado por aquel jugador que se lleva todos los titulares por destacar en uno o dos partidos al año (los mediáticos, en terminología de los “buenos” narradores de fútbol de este país), mientras existe otro jugador que al calor de los datos, muestra que su rendimiento es muy válido y notorio partido tras partido, independientemente del valor mediático del mismo (usemos el ejemplo de este gran FC Barcelona de Guardiola, y salen a la palestra varios nombres).
Regreso otra vez a la citada columna de Paul Shirley (de lectura obligatoria todos los lunes), en este caso planteando un ejemplo en el baloncesto, en concreto, sobre la importancia de un jugador cuando está en la cancha: “la estadística, en esencia, mide el impacto de un jugador sobre el resultado final haciendo un seguimiento de los puntos marcados cuando el jugador está en la cancha y cuando está en el banquillo (…) quieren evaluar por qué sus jugadores son mejores o peores que otros y, en consecuencia, si seguir pagándoles o no.”
Es decir, tomas una serie de variables como deportista, juego, implicación, tensión, resultado, estadísticas, información… y el resultado debe darnos la estrategia a seguir... (continuación en Sportyou).Otras entradas de Esto no es fútbol en Tachnovation:
- El otro Nadal
- Príncipes de Asturias, reyes sin corona
- El regreso de Kurt Warner
- Las 10.000 horas
- Tecnodopaje o el dilema de la FINA
Etiquetas: Deportes, estadísticas, Esto no es fútbol, sportyou
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10 mayo 2009
Esto no es fútbol: Tecnodopaje o el dilema de la FINA
“Más rápido, más fuerte, más alto“, dice el lema de los JJ.OO. También se hace hincapié al fair play, a participar y competir antes que ganar. Pero en una sociedad tan dada a idolatrar la fama, lo único que compensa es la victoria y más en un escaparate con tanta repercusión como el de los JJ.OO. Sumemos otra variable: el marketing y la publicidad. Si la incluímos en la sociedad de la información en la que vivimos, lo único que interesa a cualquier directivo, y en el fondo al deportista, es que su deporte esté de alguna manera en los medios. Así aparecen los patrocinadores. La cuestión, en cambio, es a qué precio.
Si echamos la mente atrás, a Pekín y a la primera semana de competición, hubo un deporte que destacó por marcas y records mundiales. Ese fue la natación. En la piscina la gente se quedó asombrada por las marcas, que sin embargo, apuntaban a la nueva gama de bañadores, no a las nuevas técnicas utilizadas para repeler el efecto del oleaje causado por los nadadores, ni al estudio de la nueva forma de preparación de los deportistas, con técnicas que les habían hecho bajar sus marcas unas décimas, ni a la preparación física, ni a la depuración del estilo… todo miraba a los nuevos bañadores y a la palabra que se puso de moda: el tecnodopaje. Y de ahí a las dudas de las marcas.
Sin embargo, en un deporte apasionante, donde no hay lugar a engaño y siempre gana el mejor, y que vivió el momento más apasionante de los pasados juegos de Beijing (la final de los 100 mariposa), pero aburrido para el común de los espectadores, la vida de los deportistas exige mucho sacrificio, da poco resultado económico, a no ser que seas una estrella mundial en el mundo del deporte, y para destacar exige resultados, algo que sólo se puede medir en tiempo. Vales lo que nadas. El cómo, y dentro de la legalidad, depende del deportista.
A partir de aquí todo se disparó con el beneplácito de la FINA... (continuación en Sportyou).Etiquetas: Deportes, Esto no es fútbol, natación, sportyou, tecnodopaje
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09 marzo 2009
Esto no es fútbol: Las 10.000 horas
Ese otro deporte no tan mediático también existe. Este fin de semana no sólo se jugaba la Copa Davis en España, también se estaba disputando el Campeonato de Europa de Atletismo en pista cubierta de Turín. Si unimos Europa y pista cubierta, a España le salían cuentas de posibles medallas, que al final es lo que atrae a quien no le gusta de verdad el deporte.
Pese a esa posibilidad de triunfos en perspectiva, al atletismo español le falta un Nadal que tire del carro. Una figura que atraiga audiencias como en Barcelona 92. Existe otro problema añadido: en España es imposible llenar un estadio, o pabellón si hablamos de pista cubierta, cuando se trata de una competición de atletismo. Uno ve por Eurosport o Canal + las cosas que se organizan en Europa central y siente envidia de los recintos llenos, del público aplaudiendo y animando. Lo mismo es cuestión del frío externo y del hecho de poder pasar calor viendo a gente correr y ejercitarse. Entiendo que es más cosa de cultura deportiva, con un fútbol que no llena y nubla las ilusiones de todos los niños. Sin embargo, ambos deportes, tenis y atletismo, van unidos por la teoría de las 10.000 horas, con la variable del dinero que mueve uno y otro deporte. Aunque, si eres una estrella en ambos deportes, ese matiz desaparece.
Las 10.000 horas significan el tiempo necesario de entrenamiento, o la experiencia acumulada en una actividad determinada, que una persona necesita para lograr destacar en algo. En este caso sería la base de entrenamiento, durante sus años jóvenes, de un deportista de élite para llegar a ésta. Pensemos por qué El Gerruj, Coe, Fermín Cacho, Bubka, Gebresalassie, Isinvayeba, Bekele, Nadal, Messi, Bolt o Phelps son tan grandes... (continuación en Sportyou).
[En NdF | Del hedonismo de Reyes al compromiso de Fernando Torres]
Etiquetas: Deportes, Esto no es fútbol, sportyou, teoría 10000 horas
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27 febrero 2009
Esto no es fútbol: El regreso de Kurt Warner
La mentalidad de la sociedad americana, y en concreto la del deporte americano, vive de crear leyendas, de llevar a los altares a los deportistas que luchan contra su destino y logran el éxito. Me entero de la historia de Ken O’Brien, quarterback de la NFL en la década de los 80 y principios de los 90, que al inicio de su carrera era interceptado con bastante frecuencia en sus lanzamientos. Para tratar de atajar este problema, a un abogado listo del club se le ocurrio redactar una cláusula en el contrato de O’Brien, penalizándole cada vez que le interceptaran. ¿Qué sucedió después? Que ante tal grado de confianza demostrado por su club, O’Brien reaccionó de la manera que se podía esperar ante semejante incentivo, paró de lanzar el balón, y se dedicó a jugar a base de carreras. Evidentemente, no pasó de ser un nombre más en la lista de profesionales que jugaron en la NFL.
La SuperBowl XLIII es la del regreso del gran Kurt Warner. Sus últimos años de carrera tienen su imagen en lo que le ocurrió a nuestro O’Brien. Aquellos que un día le encumbraron y perdieron la confianza en él. Vuelven las historias que siempre le han acompañado para engrandecer su leyenda: aquel jugador profesional que no encontraba equipo y se tuvo que ganar la vida un año cargando cajas en un Wal-Mart. De nuevo la historia del jugador que en la temporada 1998 entró como tercer quarterback de los Saint Louis Rams y que en la temporada de 1999, con sólo un partido de experiencia, fue pieza clave en la temporada, hasta ser MVP de la liga con unos registros sorprendentes para alguien con tan poco nombre, y conquistar la Superbowl del 2000. El chico de provincias convertido en héroe. El ideal del sueño americano... (continuación en sportyou).
Etiquetas: Deportes, Esto no es fútbol, Kurt Warner, sportyou, Superbowl
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23 febrero 2009
Esto no es fútbol: Príncipes de Asturias, reyes sin corona
Juntemos varias de mis pasiones: cine, literatura y deporte. Resulta que John Irving, afamado escritor norteamericano, publicó en 1985 una novela cuyo título fue ‘Las normas de la casa de la sidra‘. Lo curioso de la traducción recayó en el título que se le puso a la edición española: ‘Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra‘, por el grito que daban los niños huérfanos poco antes de dormir. Cuando, en el año 2000, Hollywood puso los ojos en la novela de John Irving, convenció al escritor para elaborar el guión -con bastantes enfrentamientos con varios de los directores que quisieron convertir en imágenes el texto de Irving- y a Michael Caine para ponerse al frente del reparto. La película fue un éxito y la editorial española en poder de su edición decidió cambiar el título de la novela por el original, Las normas de la casa de la sidra.
Hace pocas fechas, Rafa Nadal propuso el nombre de Roger Federer como candidato al Premio Príncipe de Asturias de los Deportes. Él entendía que, si hay alguien que se lo merece, es el suizo. A la opinión de Nadal se unieron tanto Fernando Alonso como Michael Schumacher, que comentaron la injusticia de no haberle premiado aún. Estos deportistas, en especial los dos españoles -premiados de forma prematura-, no eran conscientes de la situación en la que estaban colocando a los miembros del jurado que les había galardonado.
Volviendo a la novela de John Irving, los ‘príncipe de Asturias’ estaban señalando con el dedo a los reyes sin corona, e incluso hacían referencia de pasada a las normas de la casa de la sidra: esas salas de reflexión del Hotel Reconquista en Oviedo donde se discutían las opciones de los candidatos.
¿Por qué esta crítica velada al jurado? Simplemente a que éste nunca pensó en las consecuencias del fallo, sino en el resultado mediático que suponía la concesión del mismo a un deportista español. Las consecuencias reales de no ver más allá del ombligo... (continuación en sportyou).
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